Innovar para aprender

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Después de varias jornadas muy productivas en compañía de una gran amiga y profesional discutiendo. Entendiendo discutir desde la connotación anglosajona de debate generativo y constructivo. La asociación de innovar para aprender va tomado forma cual figura de barro entre las manos cuando modelas en el torno de un alfarero. ¿Habéis tenido alguna vez esta experiencia?

Si la respuesta es no, y no os importar mancharos en tan noble gesta, francamente os lo recomiendo. Si tuviera que hacer un paralelismo con el aprendizaje, os lo describiría como transformar una visión, una imagen en tu cabeza, experimentando en cada uno de tus movimientos, por sutiles que parezcan, que todo surte un efecto 360. La sensación sobre cómo la fuerza o el esfuerzo que aplicamos siempre ofrece un resultado/un comportamiento tanto por su existencia como su ausencia es abrumadora, al igual que la percepción de autoeficacia y motivación. Inclusive la sensación de que, mientras sigas teniendo barro entre tus manos, por muy distinto que sea el resultado de lo que imaginaste, aún puedes seguir modelando para conseguir algo diferente, con la única condición de mantener el torno en movimiento.

Todavía conservo la foto de la vasija cocida en el horno como recuerdo de esta experiencia, si bien habiendo aprendido, puedo hacer otra igual o parecida.

Algunos lo relacionarían únicamente con la capacidad cognoscitiva, sin embargo yo prefiero denominarlo inteligencia emocional, porque aún mantengo cercanas las emociones que facilitaron que mi visión trascendiera a la realidad acompañada por mi equipo. El alfarero me indicó la técnica, el resto de “aprendices” me reconocían en mi tarea y me animaban a continuar y el propietario del horno, quien finalmente horneó la vasija y me la hizo llegar algún tiempo más tarde. No hubiera podido hacerlo sin ellos.

Todo empezó como las conversaciones con mi amiga. Tormenta de ideas partiendo de hechos, conocimientos y experiencias comunes unidas a sensaciones y emociones que han servido de “pegamento” para hacer una vasija diferente cada vez, partiendo de otras ya elaboradas.

Y quise validar mi hipótesis la noche del 9/10/2015 para lo cual elegí la “biblioteca” más grande del mundo, cuando sólo tienes en tus manos un dispositivo móvil. Y busqué

Innovación aproximadamente 51.300.000 resultados

Aprendizaje Aproximadamente 68.900.000 resultados

Innovar para aprender Aproximadamente 480.000 resultados

Y me di cuenta que aún tenemos recorrido para progresar en esto. ¿O estamos en franco retroceso? Parece que nuestro cerebro está infrautilizado según arrojan los datos científicos.

¿Está contribuyendo la tecnología (muchas a menudo reconocida como evidencia de la innovación) a potenciar o a limitar nuestra capacidad creativa y de aprendizaje?

¿Cuánto tiempo dedicas a la semana a soñar, a idear, y cuánto tiempo vives absorto por tu realidad?

¿Cuándo y con quienes te sientes más creativo más “aprehendedor”?

¿Serías capaz de identificar 3 aprendizajes que te han sucedido esta semana y porqué consideras que lo son?

¿Qué estabas haciendo/sabías antes y qué estás haciendo/sabes ahora?

¿Con quién lo has compartido?

Si te has contestado mentalmente a estas preguntas y te ha ayudado a encontrar tu propia fórmula, compártelas. El mundo está lleno de personas que quieren innovar para aprender.

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