OBJETIVO, LA LUNA

Llama la atención a algunas personas con las que trato, tanto en el entorno laboral como el personal, el uso habitual de refranes dentro de mi forma de hablar más cotidiana.

He de decir que debo esta costumbre a mi abuela por parte materna, quien a su vez convivía con una asistenta que la ayudó durante una época de su vida con el cuidado de sus hijos y las labores domésticas.

Así fue cómo estas expresiones tan propias de la lengua castellana o española (como a cada uno guste de llamarla) llegaron a mi vocabulario y volvieron a alcanzar su máximo esplendor, cuando a través de historias y refranes trataba de transmitir mi experiencia o conocimientos a otros.

De hecho, si tuviera que establecer un paralelismo, me atrevería a decir que el refranero español al igual que el “story telling” actual encontraron su origen en llevar enseñanzas a otros a través de historias asequibles más allá del tiempo y del espacio, pues muchos de ellos aún siguen vivos en el lenguaje de hoy en día.

Sirva como ejemplo la expresión de “conseguir la luna”, para caracterizar aquellas cosas que anhelamos y que parecen tan lejanas que son tan inalcanzables como la luna.

Sin embargo, la historia de la humanidad nos demuestra que sólo tener la capacidad de imaginarlo nos ofrece la posibilidad de conseguirlo.

“Tanto si crees que es posible como si crees que no lo es, llevas razón” dijo Henry Ford.

Continuando con nuestro ejemplo de la luna, apoyándonos en el hecho histórico de que los rusos iban los primeros en la carrera espacial y que finalmente serían los americanos los primeros en conseguir semejante hito (si es que verdaderamente lo consiguieron… pero eso es otra historia), me gustaría dejar aquí algunas reflexiones sobre aquellos aprendizajes que me han servido, por si les encontráis aplicabilidad.

  • No importa cuántos vayan delante de ti, si crees firmemente que puedes hacerlo podrás conseguirlo
  • Imagina que estás en la luna e identifica aquellas herramientas e hitos importantes que te ayudarán a llegar al destino
  • Realiza paradas en el camino y pon en perspectiva qué te ayuda y qué  te dificulta cuando lo estás recorriendo
  • Busca apoyos que te impulsen cuando flaqueas y que te reconozcan cuando  estás en el buen sendero: uno no siempre es capaz de apreciar sus propias virtudes, momento en el que las dudas siembran incertidumbres difíciles de desechar si estás solo
  • Anda con paso firme y enfoca tu mirada hacia la luna.  En ocasiones, hay que volver hacia atrás antes de acercarte más a tu objetivo.

A menudo, hemos de aprender, a medida que progresamos, que nuestros sueños no están en el lugar dónde planeábamos que están, porque la luna también tiene su cara oculta… Si bien, habremos conseguido la luna, ejerciendo nuestra capacidad de transformarnos 

¿quién no soñó con tener un “superpoder” como éste cuando era pequeño?

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