Oro parece, plata no es, ¿y tiene talento?

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Posiblemente, muchos de los que leéis este post habéis sido o sois seleccionadores o potenciales seleccionados para un puesto de trabajo.

En el mundo de hoy en día, no sabría discernir cuál de ambas partes invierte más tiempo y dedicación para prepararse y tener éxito.

Me atrevería a decir, generalizando a ambas, que estamos hablando de un verdadero arte, tanto para una parte como para la otra. Un arte, que cada vez se apoya más en la ciencia, y que también tiene mucho que ver con la cultura, el momento y el entorno de personas y organizaciones.

Voy a utilizar un ejemplo muy invernal y cercano a la afición sobre la cocina y la buena mesa, que tanto se está extendiendo en el mundo social de hoy en día, para ayudarme a hacer algunas reflexiones….

Estamos en época de recogida de setas

¡¡Los níscalos o robellones y otras especies de temporada ya están disponibles en los mercados!! y en nuestros bosques…

Pues bien, a mí me gusta dedicar en esta época del año algo de tiempo a caminar por los pinares y recoger algunas especies para degustar en el plato en vez de comprarlas.

Para ello tengo siempre en cuenta las recomendaciones de la persona que me enseñó los principios básicos para recoger setas e identificar especies con “talento”, digámosle así….

  • La primera premisa es que no siempre lo que parece igual es lo mismo…. Con ello me estoy refiriendo a que tenemos varios tipos de boletus y no todos con el mismo valor culinario. O por ejemplo, nombres iguales o parecidos de posiciones con responsabilidades y competencias diferentes. ¡ojo con esto!, es muy frecuente en el ser humano quedarnos en la interpretación/definición que para nosotros tiene esa palabra o conjunto de palabras (quizás por familiaridad), sin reflexionar lo que para otros significan… yo la primera..
  • Para continuar, hay que tener claro cuáles son las características que deben exhibir la clase o clases de setas que quiero recoger ese día.

Si tradujera esto al lenguaje de los recursos humanos diría que para cada posición son necesarias una serie de competencias, y es una buena idea reflexionar sobre ellas antes de ponerse “manos a la obra”.

  • Además, hay rasgos únicos que son la clave para hacer nuestra selección, o ser candidato a la misma, por ejemplo: cuando cortamos un níscalo por el tronco, mana un líquido de color anaranjado, cosa que no sucede cuando hacemos la misma operación con un “falso níscalo”.

Estamos hablando de los comportamientos que se esperan de la persona o personas que desempeñarán las responsabilidades de ese puesto, y que podemos apreciar a través de una entrevista de competencias por incidentes críticos y mediante un assessment (cuya validez predictiva está entorno al 61%, según el estudio de Smith y Boyle, 1988).

  • A veces, incluso dónde parece que no hay, aparece un gran talento oculto. Y sobre esto la naturaleza sabe mucho.

Muchos curriculums sencillos han tenido y seguirán teniendo detrás grandes candidatos y grandes curriculums candidatos sencillos. ¿Tendrá esto algo que ver con la marca personal?

  • Además, hemos de tener en cuenta el lugar dónde vamos a recoger las setas y el cuándo vamos (cada año tiene sus peculiaridades…), podremos encontrar especies diferentes e incluso dentro de una misma especie habrá algunos matices algo distintos: el tono del color, el lugar dónde encontrarlas,….. Es decir, las competencias adquieren nombres y definiciones que tienen que ver con la cultura y el modelo de negocio de cada compañía.

Podremos tener o ser personas con grandes cualidades y talento, y el éxito sucederá o no en función de la posición, la empresa y su momento.

Por ejemplo: Una persona con un gran talento distintivo que se articula a través de la innovación y el cambio, podría tener un rendimiento nefasto en una compañía cuyos valores informales no estuvieran alineados. Y fijaros que digo informales, ya que el ejemplo que he escogido en este caso, aparece recogido de forma bastante habitual entre los valores declarados por la mayoría de las compañías.

Como reflexión general de mis días de setas, la sensación que me queda es: que hay algunas setas que definitivamente no son comestibles, otras que pueden serlo dependiendo de su fase de desarrollo o de cómo se cocinen, algunas que pueden utilizarse en la cocina (pero con escaso valor culinario) y otras que tienen mayor o menor valor por sí solas, pero que también dependen del cocinero que las utilice y, por supuesto, de la receta y los condimentos.

Así que, a mí me gustan mucho los níscalos, eso sí, como los que como en familia, no me saben ningunos.

Si encontráis alguna receta talentosa que asegure el éxito de los que comen y de los que cocinan que os apetezca compartir, encantada de escuchar, con el compromiso de ponerla en práctica.

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2 comentarios en “Oro parece, plata no es, ¿y tiene talento?

  1. Me parecen muy acertadas tus reflexiones acerca de la recolección y tipos de setas, y me encantaría que hicieses alguna reflexión acerca de los cocineros, por que a veces de una materia prima humilde es capaz de sacar un gran plato, y otras veces aun teniendo una muy buena materia prima es capaz de arruinar el plato.
    Supongo que sabes perfectamente a loque me refiero

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